Desigualdad de naturaleza en vigor mental y dificultades de acercamiento a los sistemas públicos

En su precursor campaña del Día Internacional de la Mujer, la Red Estatal de Salubridad Mental de las Mujeres de España denunció las dificultades a las que se enfrentan las mujeres para lograr a la sanidad pública española. A través de una serie de infografías con el hashtag #SaludMentalFeminista, criticaron las diversas violaciones que vivieron.

Un aspecto que reivindica la campaña es sobretrato a las personas con problemas de vigor mental, y en exclusivo a las mujeres. En España, a las mujeres se les recetan psicofármacos el doble que a los hombres. La sobresaturación de los roles de naturaleza y la vigor pública contribuyó al sobretratamiento. “El hecho de ser mujer influye, porque se tiende a pensar que exageramos, que somos histéricas”, explicó en un comunicado Estefanía Arias, representante de la Red Estatal de Mujeres. Clara González, asimismo elemento de la Red Estatal de Mujeres, sostiene que “ser leídas como mujeres en una sociedad heteropatriarcal, recusar como ‘locas’ o ‘locas’ ciertas actitudes que se magnifican en dirección a los hombres, solo logra perpetuar el rol del naturaleza”. “.

En este sentido, La red reivindica la aprieto de integrar la perspectiva de naturaleza en la atención a la vigor mental, y dotar a la sanidad pública de los capital necesarios para evitar la saturación de la atención primaria y la especialización de Psicología y Psiquiatría.

Ingreso involuntario y proceso de recuperación

Muchas personas con problemas de vigor mental se enfrentan a violaciones reiteradas y sistemáticas de sus derechos durante el ingreso forzoso en el sistema inodoro divulgado castellano.

Según González, las mujeres sufren abusos especiales durante estos ingresos. “Tendemos a ser infantiles y nos tratan como ‘exagerados’ o ‘torcidos’. Como intruso, la invasión de la privacidad, el contacto físico (abrazar a un colega en apuros), y la yerro genérico de trato humano y discreción, es lo más doloroso para mí”, asegura. Adicionalmente en la Red denuncian la yerro de respeto a la intimidad de la persona al ducharse, al revisar objetos personales, sujeciones mecánicas…

Por todo esto, La Red exige el cumplimiento de la Convención Internacional sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad. “Es imperativo avanzar en dirección a la detención cero y la reducción progresiva de los ingresos forzosos en valimiento de otras medidas más efectivas y compatibles con los derechos humanos”, pidieron desde la asociación.

En cuanto al proceso de recuperación, la yerro de capital en el ámbito de la vigor pública hace que no se le preste suficiente atención y no se adapte a las deyección de las mujeres. Es necesario un maniquí de atención comunitaria que integre diferentes capital socio-sanitarios, que sitúe a las personas en el centro de cualquier intervención, y que dé respuesta a sus deyección individuales, incluyendo una perspectiva de naturaleza.

“Mi psiquiatra no me dijo sobre los capital a los que tenía acercamiento. Se dedicaba sólo a ordenar medicamentos”, recuerda Arias. Mientras tanto, González enfrenta dificultades adicionales: “Como mujer, sobremedicada y muy verde, solo me acercamiento en situaciones extremas que ponen en peligro mi integridad y vigor, ya que siempre busco tranquilidad y aprobación masculina en mis relaciones”.

Barreras a la maternidad y cuidados intensivos

Otras dificultades de acercamiento a las que se enfrentan las mujeres con problemas de vigor mental son estigma o yerro de información sobre la interrupción del tratamiento si desea ser mamá.

Este fue el caso de Elisabeth Lemos, una de las representantes femeninas de la Red, quien quiso ser mamá en dos primaveras, consiguiendo el apoyo que no tenía en ese momento. “La sociedad te juzga y te estigmatiza por tener problemas de vigor mental, y querer ser mamá es un delito”, lamentó. Lemos denunció que “se vulnera constantemente nuestro derecho a animarse si queremos o no ser madres, y nos juzgan tan duramente que, tomando tu terapéutica y siendo vulnerables, te incitan a desgraciar”.

En el caso de Clara González, está claro que no quiere ser mamá. “Estoy cansado de ser de niño y tener una conducta capaz y cuerda en dirección a mí. Yo no quería eso para mis hijas e hijos”, dice, y recuerda: “Hay dificultades para las personas embarazadas que quieren ser madres y que tienen trastornos mentales y les recetan medicamentos, por el simple hecho de que no hay estudios de cómo se puede hacer esto afecta el vergüenza.

La alternativa es promover servicios públicos de información, orientación y apoyo con perspectiva de naturaleza.o sobre la maternidad y, en su caso, la planificación sencillo que apoye a las mujeres en el proceso de toma de decisiones en condiciones de igualdad y arbitrio.

Finalmente, la Red Estatal de Mujeres denunció que la perpetuación de los roles de naturaleza y la yerro de capital públicos afectaban a las cuidadoras no remuneradas, generalmente mujeres, en el sector privado, lo que podría tener un impacto en su vigor mental. “El rol de cuidador es adecuado, pero no siempre es una referéndum disponible”, dice González. Eso Red reivindica una educación no sexista centrada en la inclusión, la corresponsabilidad y el cuidadoy capital públicos que eviten que esta carga de responsabilidad recaiga mayoritariamente en las mujeres.


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