Un club y una ciudad, al fin y al lado

No es sencillo altercar con la dificultad de querer crecer en una competencia feroz y, al mismo tiempo, tratar de amparar la esencia. Con este tira y afloja lleva varias temporadas luchando por el Patrimonio de la Humanidad de Córdoba, que de por sí se ha erigido como el gran referente deportivo de la ciudad. Por otra parte, es el único club de Primera División. Un crecimiento que, desde la propia historia de la entidad, está íntimamente conexo a la propia tierra donde nació. El creador de todo, para adecuadamente o para mal, es José García Román, presidente de la entidad, que hace una plazo se marcó el arduo sueño de crear un club de narración aprovechando el talento del fútbol sala locorregional. Lo que parecía una quimera resultó ser una verdad que terminó por darle la razón. En pocos primaveras, el Córdoba Futsal, formado principalmente por futbolistas cordobeses, creció en el deporte y superó etapas que catapultaron a una incipiente entidad a metas que antiguamente parecían inalcanzables. Un momento cardinal en su historia se produjo con el brinco a Segunda División de la Agrupación Franquista de Fútbol Sala, que coincidió con el primer acuerdo escaso con el Córdoba CF. Desde entonces, el escudo y los colores de la escuadra verdiblanca además han definido la esencia del equipo de Perspicacia Alegre, un perímetro donde cada dos semanas, como en El Arcángel, resuena el himno ayer compuesto por Manuel Ruiz. pastel.


El Patrimonio de Córdoba descubre su nueva imagen

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Con todo, la campaña que cambió definitivamente el panorama mediático del club fue la 2018-19, la que, como muchos recordarán, culminó con un inesperado, pero absolutamente apropiado, mejora a Primera División. Un hito en la historia del deporte cordobés y que se llevó a lado con una plantilla formada 100% por futbolistas de la provincia. Ese año, en la categoría de plata, la sede capitalina ya contaba con un promedio de espectadores verdaderamente significativo que superaba con creces a muchos equipos de la mejor lazo del mundo. Marca de identidad que enamoró a toda la ciudad, que se identificaba con una plantilla compuesta en gran parte por “perioderos”, ya que casi ningún de los integrantes del equipo tenía experiencia previa en el fútbol sala profesional, sino forjado en divisiones inferiores y en maratones de pueblo. Pero el talento estaba ahí y la unión de todos culminó en el sueño del mejora a la élite.

Uno que, en principio, mantuvo la pulvínulo y además el apoyo de una multitud de aficionados, coincidiendo a su vez con un mal momento del equipo de fútbol. Es innegable que muchos de ellos encontraron en los que lucharon en Perspicacia Alegre un refugio para rascarse alguna que otra sonrisa. Sin confiscación, el ADN cordobés se perdió mientras la aspiración de la entidad era crecer entre los mejores equipos del mundo. Cierto es que aún quedan futbolistas cordobeses de gran nivel, la mayoría internacionales y campeones de todo, aunque los presupuestos aún distan mucho de la entidad, mientras que los que estaban y querían seguir, no al considerar el club que no ingresó. en planes de apetencia deportiva.

Así, hasta hoy, de aquel equipo que logró ascender a Primera División, sólo quedan los dos capitanes, Jesús Rodríguez y Cristian Ramos. Ismael López, del prieguense, y el técnico de Pontano, Josan González, completan la índice de cordobeses entre los principales nombres de la plantilla. Por supuesto, es importante mencionar que hay muchos otros trabajadores adentro de la entidad que además nacieron en la provincia. Este cambio de ejemplo propició, por otro flanco, la arribada de futbolistas como Jesulito, Pablo del Ético, Zequi, Lucas Bobo, Fabio o Miguelín, siendo estos dos últimos seguramente los más mediáticos. Nombres propios en el panorama internacional que justificaron el crecimiento deportivo de Córdoba Patrimonio, que arrancará el próximo año con el desafío de guerrear por poco mucho más sobresaliente que la permanencia.

En este sentido, a pesar de esta pérdida de identidad locorregional, el club sigue moviéndose por la ciudad y quiere identificarse con ella pase lo que pase. El posterior ejemplo tuvo extensión este jueves en la presentación de la nueva equipación, cuya primera equipación es un homenaje al recientemente fallecido Rafael Campanero y su Musculoso Cordobés, tal y como destaca García Román. El propio técnico destacó que el club “siquiera tiene una larga historia blanquiverde, al principio eran rojas (las equipaciones)”, por lo que “este año la elegimos para recapacitar a Rafael Campanero, fallecido hace unos meses, un presidente ejemplar y que cualquier aficionado del deporte debería tener en cuenta”. Un club y una ciudad, al fin y al lado.



https://cordopolis.eldiario.es/deportes/futbol-sala/club-ciudad-pesar_1_9224020.html

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