El espíritu social, en crisis: el malestar y el desprestigio de la política arraigan tras el atentado a Cristina Kirchner

A menos de un año de las primarias presidenciales, un gran hito para el Frente de Todos y Juntos para el Cambio, las dos coaliciones que dominan el plano del poder, la sociedad está plagada de malestar e intranquilidad. Al pesimismo sobre el futuro del país se suma la incredulidad sobre la capacidad de la clase dominante para resolver la crisis. Ni siquiera el revuelo político que provocó hace quince días el intento de atentado cristina kirchner generó un cambio de disposición en los argentinos.

Analistas de opinión pública coinciden en que los indicadores de insatisfacción y desencanto con la situación económica son alarmantes e impactan a todo el sistema. Pero las encuestas, sobre todo, advierten sobre una consolidación de la distancia y el desinterés por la política, engendro que anticipa un atmósfera incierto para la disputa electoral de 2023.

Con la sociedad sumergida en un mar de incertidumbre, la capacidad de representación del oficialismo y la competición se ve amenazada. Incluso los expertos dicen que, en promedio, hay un tercio de la población que no está interesada en la política y no se anticipa a sus preferencias. Son personas que prefieren desconectar y no consumir parte. Ellos lo llaman el voto de “Netflix” o “Aspen”. “No hay un estado de actitud de ‘déjalos ir a todos’ como en 2001, pero la muchedumbre no nos presta atención”, escribe un líder de Juntos por el Cambio (CLORURO DE POLIVINILO) en Buenos Aires.

La última medición de Poliarquía detecta una leve recuperación en la valoración positiva del gobierno de Alberto Fernández -en agosto había escaso el récord de imagen negativa- tras el aterrizaje del serge masa en Peculio y la estabilización de la crisis monetaria. Sin requisa, según ese estudio, la error de expectativas se mantiene en niveles preocupantes desde julio: El 55% de los encuestados valora negativamente la administración doméstico y el 65% considera que el Gobierno no sabe cómo solucionar los problemas estructurales de la crematística.

La investigación de Aresco, que dirige Federico Aurelio, reflejan este peculiar clima. “El clima ya era malo y empeoró aún más, especialmente en manos de la inflación. Por eso, la evaluación de la administración doméstico está en el peor momento del mandato de Fernández, con 20 puntos de imagen positiva”, detalla Aurélio. Los indicadores de Management & Fit igualmente muestran un creciente pesimismo. El 63,7% tiene una visión negativa del futuro de la crematística y el 73,2% desaprueba al Gobierno.

Por juan tudesco, de Isonomy, lo que candela la atención en el clima contemporáneo de los tiempos, traumatizado por una percepción negativa del futuro, es que el eventual cambio político que puede darse en las elecciones de 2023 no despierta “ninguna esperanza” en la sociedad. “Esta es una situación inédita en relación al final del segundo mandato de Cristina o del gobierno de Macri. Este nuevo proceso llega sin expectativas positivas”, enfatiza Germano. Es una señal nefasta para el portería político, pero en peculiar para la JxC, la fuerza con más posibilidades electorales de arribar al poder en 2023, según las encuestas.

Otras novedades surgen igualmente de los estudios de isonomía. El 91% de los argentinos entiende que el país atraviesa una crisis. Esta apreciación, por ejemplo, no se había registrado durante las fluctuaciones del tipo de cambio de 2018 o 2019. Adicionalmente, actualmente solo el 50% se percibe como perteneciente a la clase media. Este es un cambio significativo. En los últimos quince primaveras, recuerda Germano, el 70% de la población se identificaba con este segmento y el 20% con la clase desvaloración. El director de Isonomía sugiere que este cambio en la autopercepción social es “el corazón” del problema del pesimismo argentino. “En el 2001 el país explota política, económica, cultural y socialmente. Y entre 2021 y 2022 hay una implosión en cuanto a error de expectativas: lo que viene es peor. Y ni siquiera hay una persona responsable a la que le puedan tirar piedras. Cada uno es responsable”, destaca Germano. La sociedad ha entrado en “modo crisis”, subraya el diestro, sin un atisbo de esperanza.

Alberto Fernández, Cristina Fernández de Kirchner, Sergio Massa, Horacio Rodríguez Larreta, Mauricio Macri y Martín Lousteau
Alberto Fernández, Cristina Fernández de Kirchner, Sergio Massa, Horacio Rodríguez Larreta, Mauricio Macri y Martín LousteauCollage

Una tabla similar refleja la medida de Opinaia de juanmayol. 80% de peligro de que la crematística se mantenga igual o empeore. Mayol precisa que este nivel de pesimismo “atraviesa todos los segmentos sociales” y distintas “afinidades políticas”. Al mismo tiempo, sus estudios pintan una creciente desconfianza alrededor de la clase dominante, especialmente el segmento jovial.

Aunque Sinopsis, de lucas romero, registró en los últimos dos meses una “insignificante recuperación” del actitud social, el malestar y la preocupación por la inflación se mantienen en niveles “muy altos”. En estas encuestas, el 62% cree que la crematística empeorará en un año y el 72% evalúa negativamente al gobierno.

Las primeras mediciones sobre el ataque que sufrió cristina kirchner igualmente capturan el descrédito de la política. Analistas detectan que el atentado no alteró significativamente la imagen personal del vicepresidente ni mejoró los indicadores del gobierno. Incluso afirman que el hecho es analizado por la sociedad a través de “sus sesgos ideológicos”. El ataque no puede eludir la hueco. “Los resultados son un huella de que la muchedumbre quiere interpretar los hechos de la forma que más le convenga a su pensamiento político. Estamos en un clima de tiempos en los que domina la posverdad”, detalla Romero. Según Poliarquía, el 40% de los argentinos cree que el intento de homicidio de la vicepresidenta fue un acto organizado por el kirchnerismo para “victimizarla”. Mientras tanto, el 30% apoya la “hipótesis” de que Fernando Sabag Montiel es una persona “desequilibrado” que pretendía asesinar cristina kirchner Por razones personales. Por otro flanco, el 17% cree estar influenciado por los supuestos “discursos de odio” de la prensa y opositores. Y el 8% cree que hubo un complot por sectores de poder.

La última investigación de Management & Fit refuerza la percepción de que el intento de homicidio no alteró la dinámica social y política. Por ejemplo, según este estudio, cuatro de cada diez encuestados “dudan” de la certeza del intento de ataque. El 16,7% omisión a los “discursos y acciones” del oficialismo y el 15,9% a los medios y la competición. En tanto, el 13,3% atribuye los motivos del ataque a la crisis.

Cristina Kirchner, afuera de su casa en Recoleta
Cristina Kirchner, fuera de su casa en RecoletaTomas Cuesta – Getty Images Sudamérica

Un estudio nuevo de Zuban Córdoba refleja un hecho provocativo. Aunque el 55% considera que “el asaltante era parte de una estructura o conspiración”, en límite con la orientación de la investigación procesal, el 71% respondió que no confía en que la Razón pueda esclarecer el hecho. Este trabajo igualmente detecta que, a pesar del clima de incertidumbre creado por el atentado fallido y la robusto polarización, una mayoría (71%) cree que el oficialismo y la competición deben moderarse y explorar un acuerdo de convivencia democrática.

El mal humor social complica al oficialismo, pero igualmente afecta a la competición. Aunque los líderes más valorados en las encuestas pertenecen a las fuerzas de competición, como Horacio Rodríguez Larreta, patricia bullrich, facundo manes ningún Javier Milei, ningún de ellos alcanza el 50% de imagen positiva. Los expertos asocian este engendro con la error de esperanza. mariel fornoni, de Management & Fit, percibe un suspensión nivel de incredulidad: “Los líderes más valorados tienen un diferencial de imagen del 1 o 2%. Normalmente, ese porcentaje para los diez más valorados era 30. El sentimiento predominante tiene que ver con la angustia que genera la incertidumbre (por la crematística, la educación o la seguridad)”, describe.

El crack, destaca Romero, sigue en ambiente pese a la crisis económica y se convierte en un “factótum estabilizador de la dinámica bimodal”. “¿La muchedumbre está enojada como en 2001? Sí. Pero este engendro del crack como factótum estabilizador inhibe esa incomodidad de expresarse como en ese momento. Hoy, ‘dejar ir a todos’ es ‘dejar ir a los demás’”, concluye Romero.

https://www.lanacion.com.ar/politica/el-animo-social-en-crisis-se-afianzan-el-malestar-y-el-descredito-de-la-politica-tras-el-ataque-a-nid18092022/

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